Los orígenes de Muro se remontan a la época prehistoricca. Esta época se refleja en los yacimientos arqueológicos localizados como, por ejemplo, Es Fiters. Durante la época romana, Muro formó parte de Pollentia y fue un importante enclave para el comercio y la agricultura. Bajo el dominio musulmán, se convirtió en un importante centro agrícola y ganadero.
La conquista de Mallorca por parte del rey Jaume I de Aragó en el siglo XIII marcó un cambio significativo en la historia de Muro. El municipio pasó a formar parte del Regne de Mallorca, y la población musulmana fue sustituida gradualmente por colonos cristianos. Durante el Renacimiento, Muro experimentó un periodo de crecimiento y prosperidad, con la construcción de iglesias y casas señoriales que aún se conservan.
A lo largo de los siglos, Muro ha sido testigo de diversos conflictos y cambios políticos, pero ha logrado mantener su carácter tradicional y su patrimonio cultural.
La fisonomía urbana y arquitectónica de la actual villa de Muro se remonta a los años inmediatamente posteriores a la conquista catalana de 1229 y es fruto de siglos de evolución urbanística y edilicia. Los señores de la conquista catalana de 1229 ocuparon en un primer momento el lugar más cercano a la Riba para edificar sus casales; el barrio fue conocido desde entonces como el Comtat. Con el paso de los siglos, el núcleo creció y se formaron nuevos barrios a medida que aumentaba la población: el barrio de Son Moro, Es Colomer, Porrassar, Son Font, Poble Nou. Ya en la segunda mitad del siglo XX se añadieron las Comunes de Can Fiol, de Can Oliver y las zonas industriales de Marjals.