Las esquinas y material salvo la excavación se vendía por los pueblos de Mallorca y así el propietario podía pagar la obra. Durante los años de la excavación ya se hacían espectáculos, también para sufragar las obras, pero no será hasta agosto de 1922 cuando se inaugurará oficialmente. Todas las dependencias (corrales, chiqueros, patio de caballos, enfermería, tendidos) están excavadas directamente en la piedra de marés, confiriendo al edificio un interés y carácter excepcionales que hacen que esta plaza sea única en el mundo. Destacan también las zonas ajardinadas y las lonjas, donde crecen parras que dan sombra en verano, rememorando el ambiente de los corrales típicos de las casas de Muro. El aspecto del conjunto en la actualidad es resultado de la reforma de 1970 y de las actuaciones posteriores a la compra del inmueble por parte del Ayuntamiento, en 2010.
Desde antes, incluso, en su última inauguración, la plaza ha sido escenario de espectáculos taurinos de toda índole, desde fiestas populares a corridas de toros, con la participación de los toreros más importantes de cada época, especialmente las dos últimas décadas del siglo XX. Actualmente la función taurina principal se enmarca en las fiestas de San Juan, el mes de junio. La plaza puede albergar, además de los toros, todo tipo de espectáculos deportivos, musicales y otros, con un aforo de 4.800 espectadores.